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Preguntas frecuentes

Preguntas frecuentes

Las medidas de prevención se pueden aplicar a todas las enfermedades y deben utilizarse para evitar que se produzcan, para mejorar el pronóstico y evitar las secuelas de la enfermedad o para mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familiares.

Como medidas de prevención primaria para evitar que el individuo enferme están las que tienden a:

  • Fomentar estilos de vida saludables (ejercicio físico, lectura, ejercicios para entrenar la memoria...).
  • Modificar estilos de vida perjudiciales (sedentarismo, tabaquismo, aislamiento social, estrés…).
  • La promoción de la salud y como instrumento la educación para la salud son elementos claves en esta prevención primaria.

Como medidas de prevención secundaria para realizar diagnóstico precoz y retrasar la evolución de la enfermedad están las que tienden a:

  • Detectar y controlar factores de riesgo (hipertensión arterial, diabetes, hipotiroidismo, depresión…).
  • Detección precoz del deterioro cognitivo mediante pruebas o test.
  • Aplicar de modo precoz tratamientos farmacológicos y no farmacológicos.

Y como medidas de prevención terciaria para que utilicen al máximo sus capacidades y prevenir en lo posible la dependencia están las que tienden a:

  • Fomentar el mantenimiento de las actividades de la vida diaria y la autonomía funcional.
  • Desarrollar actividades de estimulación cognitiva.

Se trata de un grupo de actividades orientadas a mantener o mejorar las funciones cognitivas de los pacientes (por ejemplo, mejorar la memoria) y las habilidades necesarias para la vida diaria (por ejemplo, el manejo del dinero, comunicarse por teléfono, orientarse o no perderse en una ciudad, realizar las tareas domésticas, etc.). Cuando la estimulación cognitiva se centra en mejorar la memoria se llama entrenamiento de memoria.

La estimulación cognitiva recoge un grupo de intervenciones que pretenden atenuar el impacto personal, familiar y social de un deterioro cognitivo.

El centro de prevención del deterioro cognitivo cuenta con diferentes tipos de estimulación cognitiva en grupo guiado por un profesional del centro, por ordenador sirviéndose de un programa informático creado a tal efecto y estimulación en el domicilio orientando a los familiares y al propio paciente sobre cómo realizardicha estimulación.

Los ejercicios de memoria, lenguaje, atención y otras funciones cognitivas han demostrado ser el único método válido y posible en la actualidad para mantener o mejorar el rendimiento de los pacientes con deterioro cognitivo ligero al no existir tratamiento farmacológico en la actualidad. En la estimulación cognitiva se pueden enseñar estrategias y técnicas de memoria como la visualización. Un ejercicio de visualización podría consistir en mostrar una lámina a los participantes y se les indica que traten de recordar los detalles diciéndolos en voz alta; posteriormente se les pregunta sobre la lámina; el objetivo es ejercitarse y comprobar cómo se puede recordar mejor una imagen.

Las sesiones del grupo están organizadas en varios bloques:

  • Módulo de estimulación cognitiva y de aprendizaje de estrategias y técnicas específicas. Procesos cognitivos: atención, concentración, percepción… y estrategias y técnicas de memoria como categorización, visualización o asociación.
  • Módulo de conceptos de memoria. Sólo para las personas con alteración de memoria asociada a la edad. Se habla de modo sencillo de tipos y fases de memoria, memoria en la tercera edad, factores que pueden afectar a su rendimiento en memoria, etc.
  • Módulo de aplicaciones a la vida diaria. Se trabajan los olvidos cotidianos. Se tratan los problemas que afectan a la vida diaria de los usuarios, con rol-playing y ejercicios tanto de memoria prospectiva (recordar algo que hay que hacer, dar un mensaje o hacer un recado) como de memoria retrospectiva (acordarse de haber hecho algo o dónde se ha guardado un objeto), las acciones automáticas (cerrar el gas, echar la llave, tomarse o no la medicación), el recuerdo de nombres, recuerdo de textos, etc. Se busca la aplicación a la vida diaria mediante la transferencia de lo aprendido a situaciones cotidianas a través de tareas para casa.
  • Módulo de metamemoria. Desde la primera sesión se estimula la reflexión sobre los propios fallos de memoria y sobre los mecanismos que cada uno utiliza. Se envían mensajes continuos sobre los resultados favorables cuando se utilizan las estrategias o técnicas adecuadas y se lucha mediante el diálogo y la comprobación contra los estereotipos negativos existentes sobre la memoria en los mayores.

Recibe el nombre de estimulación cognitiva en el domicilio al hecho de realizar ejercicios de tipo mental o cognitivo en el propio domicilio. Su finalidad es que diariamente el paciente siga trabajando en su casa con ejercicios de memoria, atención, lenguaje, cálculo y otras funciones cognitivas.

Los grupos que se realizan en el centro son de duración limitada, durante ese tiempo y posteriormente, los pacientes deben seguir ejercitándose. Para esto, los profesionales del centro han elaborado varios cuadernos de ejercicios que se explican y entregan al paciente y a sus familiares, de manera que cada día se trabaje durante un tiempo con la colaboración del familiar cuando sea necesario. Estas explicaciones son siempre previas a la utilización del material. Los ejercicios son semejantes muchos de ellos a los que se han realizado durante los grupos que se llevan a cabo en la fundación y a los que casi siempre ya ha asistido la persona a la que se dirige la estimulación cognitiva en el domicilio. En el trabajo que se realiza en casa se hace especial insistencia en las actividades diarias del paciente de modo que se faciliten hábitos de funcionamiento para que la persona sea lo más independiente posible.

Se llaman factores de riesgo aquellas circunstancias que hacen más probable que una persona padezca una enfermedad.

Entre los factores de riesgo para el deterioro cognitivo los más conocidos son los de tipo vascular:

  • Hipertensión, que debe ser controlada de modo riguroso.
  • Diabetes.
  • Obesidad.
  • Colesterol o hiperlipemia y dieta rica en grasas saturadas.
  • Tabaquismo.

Otros factores de riesgo son:

  • Historia de traumatismo craneal.
  • Historia de accidente cerebrovascular o ictus.
  • Exceso de alcohol.
  • Historia familiar de enfermedad de Alzheimer.

Estos factores de riesgo deben controlarse con el tratamiento adecuado y un modo de vida sano.

Si tiene más de 65 años, presenta alguno de estos factores de riesgo y tiene problemas de memoria importantes, conviene que se realice una evaluación cognitiva o de memoria.

Deterioro cognitivo es la disminución mantenida del rendimiento de las funciones intelectuales o cognitivas desde un nivel previo más elevado.

Entre las funciones cognitivas humanas se encuentran:

  • Orientación temporal, espacial y personal.
  • Atención.
  • Memoria.
  • Lenguaje.
  • Percepción y reconocimiento de objetos.
  • Elaboración de las respuestas motoras.
  • Organización y planificación de nuestras actividades.
  • Razonamiento y otras funciones superiores.

Las causas de un deterioro cognitivo son múltiples: demencia, depresión, ictus, alcoholismo, daño cerebral traumático, cirugía cerebral, etc.

Entre los síntomas más frecuentes que nos pueden hacer sospechar que una persona padece deterioro cognitivo están:

  • Repetir mucho las preguntas. Por ejemplo, preguntar varias veces seguidas a dónde se va o qué hora es.
  • Desorientarse en un lugar conocido o poco conocido. Por ejemplo, perderse por el barrio o en un lugar menos conocido.
  • Desorientación temporal (no saber en qué año, día, mes se está).
  • Dificultad para aprender cosas nuevas.
  • Dificultad progresiva para encontrar las palabras adecuadas: es el fenómeno de "tener la palabra en la punta de la lengua". Esto sucede a muchas personas sin deterioro pero a veces es muy preocupante porque dificulta la comunicación.
  • Abandono de ciertas tareas cotidianas: comprar, cocinar, jugar a las cartas, conducir, etc.
  • Desinterés por seguir la TV, la radio, la lectura y otras aficiones que antes tenía.
  • Iniciar tendencia al aislamiento.

Se define como deterioro cognitivo leve o ligero a la disminución en las funciones cognitivas en mayor grado al que corresponde a un envejecimiento normal aunque no suficientemente severo como para diagnosticar una demencia, porque la persona puede continuar realizando sus tareas cotidianas. Es una frontera o etapa transicional entre el envejecimiento normal y la demencia. Se estima que el 15 % de los casos evolucionan a demencia cada año.

Los criterios para delimitar el deterioro cognitivo ligero son:

  • Presencia de quejas de memoria preferiblemente corroboradas por un informador.
  • Deterioro objetivo de la memoria medido por pruebas neuropsicológicas (1,5 desviaciones típicas por debajo de la media de la edad).
  • Función cognitiva global conservada (ausencia de demencia).
  • Actividades de la vida diaria conservadas (por ejemplo llamar por teléfono, ir a hacer la compra habitual), aunque pueden presentarse alteraciones en las actividades más complejas como por ejemplo llevar la contabilidad de la casa.
  • La prevalencia o frecuencia de deterioro cognitivo ligero en sujetos mayores de 65 años oscila entre un 17 y 34 % (Estudio Toledo 20 %).

Para el PACIENTE:

  • Diferencia los casos benignos de los que pueden evolucionar a demencia.
  • Implicación del paciente en las decisiones sobre la planificación de su futuro.
  • Inicio precoz del tratamiento, antes de que se produzca un mayor deterioro.

Para la FAMILIA:

  • Aporta soluciones y respuestas a algunos interrogantes sobre el declive cognitivo y funcional del paciente.
  • Favorece la implicación y el apoyo de la familia en el proceso de la enfermedad, contribuyendo al mantenimiento de la actividad funcional del paciente.
  • Ayuda a planificar y tomar decisiones de futuro.
  • Reduce el estrés y la carga familiar. La familia puede obtener apoyo psicológico, participación en grupos, recursos sociosanitarios.

Para el PROFESIONAL MÉDICO:

  • Permite detectar precozmente enfermedad o morbilidad oculta.
  • Permite establecer un plan de actuación temprano e individualizado.
  • Aumenta la eficacia de la intervención.
  • Reduce o evita las pruebas y tratamientos mal orientados.

Para la SOCIEDAD

  • Disminución del coste sanitario.
  • Retraso de la institucionalización.
  • Reducción de accidentes (tráfico, hogar, etc.).
  • Avances en la investigación. 

Las pruebas de imagen, fundamentalmente la resonancia magnética (RM) y la tomografía axial computarizada (TAC) han sido ampliamente utilizadas en los pacientes con deterioro cognitivo.

Su uso conlleva dos aspectos fundamentales:

  • De exclusión: permite descartar procesos o patologías que en muchos de los casos podrían ser tratables o incluso curables. A veces este aspecto es fundamental en la prevención del deterioro cognitivo, ya que, sobre estas causas se puede actuar desde el punto de vista médico y de este modo evitar la progresión del deterioro cognitivo y en algunos casos incluso mejorar el rendimiento.
  • De inclusión: consiste en utilizar las pruebas de imagen para el diagnóstico de un deterioro cognitivo en particular (por ejemplo enfermedad de alzheimer, demencia frontotemporal, deterioro cognitivo ligero…). El uso de las técnicas de imagen con esta finalidad es novedoso y se basa en las posibilidades terapéuticas diferentes para cada tipo de deterioro cognitivo, tanto farmacológicas como no farmacológicas.

La capacidad de la memoria va disminuyendo con la edad. Esto hoy día es un hecho aceptado y es probable que le suceda no sólo al hombre, sino también a muchos animales, especialmente a mamíferos superiores.

En realidad, cuando decimos que con la edad disminuye la memoria no queremos decir que esto le suceda a todas las personas. Hay muchos individuos que conservan una memoria y unas facultades intelectuales prodigiosas durante toda su vida. Pero hay una mayoría que tienen, por muy diversas causas, peor memoria en la vejez que en la juventud y hay un grupo que puede estar, según los diferentes estudios, entre el 30-50 % de personas de mayores de 65 años al que esos problemas de memoria les producen numerosos olvidos cotidianos (olvidar el nombre de las personas, dónde se ha puesto un objeto, olvidarse de apagar la luz o el gas, etc.). Decimos que estas personas tienen pérdida o alteración de la memoria asociada a la edad .

Las causas de los problemas de memoria por la edad son:

  • Cambios orgánicos: transformaciones en el cerebro que dificultan los procesos de memoria (disminución de neuronas, disminución de algunos neurotransmisores cerebrales, modificación de la circulación cerebral...), problemas de vista y oído que impiden registrar bien la información, etc.
  • Cambios psicológicos o de comportamiento: menor utilización de las facultades que cuando se era joven, pensamientos negativos de la propia capacidad como "ya soy viejo y no puedo hacerlo mejor", estrés o preocupaciones, la falta de empleo de estrategias de memoria o su uso inadecuado, el poco esfuerzo ante un problema de memoria, etc. Es importante recalcar también otro factor y es que con la edad hay funciones orgánicas que se hacen más lentas, igual sucede con el funcionamiento mental o cognitivo y eso influye en la memoria. Los técnicos lo llaman "lentitud en el procesamiento de la información".
  • Cambios sociales: disminución de las relaciones con los demás, aislamiento, falta de interés por las cosas, etc.

En resumen no hay una única causa sino que intervienen diferentes factores. Algunos de ellos se pueden cambiar y, por lo tanto mejorar la memoria, mientras que otros no pueden modificarse.

Los olvidos cotidianos se han investigado ampliamente.

  • Tener una palabra en la punta de la lengua, no poder recuperar una palabra. Le ocurre casi al 94 % de las personas.
  • Olvidar los nombres de personas (94 %).
  • No saber dónde se ponen las cosas, por ejemplo, las gafas, la cartilla… (93 %).
  • Tener que comprobar varias veces si se ha hecho una determinada tarea, que suele ser automática, como apagar el gas o cerrar la puerta (86 %).
  • Olvidar un mensaje o un recado recibido el día anterior o hace unos días y a veces tener que pedir que lo repitan (86 %).
  • No recordar un cambio en las actividades, por ejemplo, que hoy se debe hacer una tarea especial o ir a un sitio específico y seguir la rutina (78 %).
  • Olvidar cuándo ocurrió algo, si fue la semana pasada o antes (77 %) .
  • Tener dificultades para aprender una nueva habilidad (76 %).
  • Olvidar lo que se acaba de decir (76 %).

Algunas personas tienen trastornos de memoria como no recordar si han apagado el gas, si han cerrado la puerta, dónde han dejado ciertos objetos... Quien sufre estas alteraciones decimos que tienen pérdida de memoria asociada a la edad. Esta alteración no es una enfermedad, se da en una persona sana, sin enfermedades orgánicas ni psicológicas y está comprobado que si estas personas realizan programas de entrenamiento de memoria donde se les enseña a practicar estrategias y técnicas, mejoran mucho los problemas de olvidos cotidianos que presentan.

En la demencia se ve afectada la memoria de modo mucho más grave y además se alteran otras funciones corticales superiores que no se afectan en las personas normales como el lenguaje, el juicio, el cálculo, la orientación, el control emocional, etc.

Un estado intermedio entre los trastornos de la memoria por la edad y la demencia es el deterioro cognitivo leve o ligero. Estas personas padecen ya una alteración importante de la memoria y algunas de ellas pueden padecer en el futuro una demencia.

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